CONCLUSIÓN


CONCLUSIÓN 

"¿No han ido por la tierra y mirado cómo terminaron sus antecesores? Eran más poderosos, araban la tierra y la poblaban más que ellos. Sus enviados vinieron a ellos con las pruebas claras. No fue Dios quien fue injusto con ellos, sino que ellos lo fueron consigo mismos" (C. 30:9)


Todos los pueblos que hemos analizado hasta ahora tenían algunas características en común: ofendieron a Dios, adjudicaron iguales a Dios, se comportaron con arrogancia, unos devoraron injustamente la propiedad de otros, se inclinaban hacia la perversión sexual y la insolencia. Otro rasgo en común era el carácter opresor y la iniquidad hacia los musulmanes (hacia los respetuosos de Dios) en su vecindad.

El propósito de las advertencias que aparecen en el Corán no tiene el objetivo de dar lecciones sobre historia. El Corán dice que las historias sobre los profetas se relatan solamente a modo de "ejemplos".

Esos pueblos que fueron destruidos y se mencionan en el Corán deberían servir como ejemplo para que quienes vengan después se conduzcan por el sendero recto.

"¿Es que no les dice nada que hayamos hecho perecer a tantas generaciones precedentes, cuyas viviendas huellan ellos (las caravanas comerciales de la Meca) ahora? Ciertamente, hay en ello signos para los dotados de entendimiento" (C. 20:128)

Si consideramos como "ejemplos" a todas esas generaciones desaparecidas, en base a ello podemos observar algunos sectores de nuestra sociedad y ver que para nada son mejores, en términos de degeneración y transgresión.

Por ejemplo, la mayoría de las sociedades actuales poseen un alto nivel de población sodomita y homosexual, lo cual nos hace recordar al pueblo de Lot. Los invertidos que participan de fiestas sexuales con "gente importante de la sociedad", despliegan todo tipo de corrupción, eclipsando a sus equivalentes de Sodoma y Gomorra. Aún más, en las grandes ciudades del mundo están esos que van "más allá" de sus similares de Pompeya.

Todas las sociedades que hemos examinado han sido castigadas por medio de desastres naturales, como lo son terremotos, tempestades, diluvios, etc. Por lo tanto, las sociedades que se extravían y se atreven a cometer los mismos agravios de pueblos que existieron antes, pueden ser castigadas de la misma manera.

No se debe olvidar que Dios puede sancionar a cualquier persona o pueblo que El desee, y en el momento que El elija. O también, puede llevar a quien El quiera por una vida rutinaria, corriente, en este mundo y castigarle en el Más Allá. Dice el Corán: "Sorprendimos a cada uno por su pecado. Contra unos enviamos una tempestad de arena. A otros les sorprendió el Grito. A otros hicimos que la tierra se los tragara. O otros les anegamos. No fue Dios quien fue injusto con ellos, sino que ellos lo fueron consigo mismos." (C. 29:40)

El Corán también nos cuenta acerca de un creyente que era de la familia de faraón y vivió durante el período de Moisés, pero ocultó su creencia.

"El que creía dijo: '¡Pueblo! Temo por vosotros un día como el de los coalicionistas, como ocurrió al pueblo de Noé, a los aditas, a los tamudeos y a los que vinieron después de ellos. Dios no quiere la injusticia para Sus siervos. ¡Pueblo! Temo que viváis el día de la Llamada Mutua, día en que volveréis la espalda y no tendréis a nadie que os proteja de Dios. Aquél a quien Dios extravía no tendrá quien lo dirija" (C. 40:30-33)

Todos los profetas advirtieron a sus pueblos señalándoles el Día del Juicio, e intentaron que se preocupen por la sanción de Dios (a los pecadores). Así actuó ese creyente que ocultaba su fe. Los profetas se pasaron la vida explicando esto a sus pueblos una y otra vez. No obstante, la mayoría de las personas a las que fueron enviadas los acusaban de mentirosos, de buscar beneficios materiales o de intentar imponerse sobre ellos como autoridades mundanales. Por lo tanto, la mayoría de esos pueblos siguieron con sus sistemas de vida desviados, sin tomar en cuenta lo que decían los profetas o sin cuestionarse sus propias acciones. Algunas de esas personas incluso fueron más lejos e intentaron matar o extraviar a los creyentes.

Por otra parte, aunque casi siempre fue muy reducida la cantidad de creyentes que seguían y obedecían a los profetas, unos y otros eran salvados cuando Dios castigaba a las comunidades rebeldes.

A pesar de los miles de años que han pasado y de las profundas modificaciones habidas en los distintos lugares, en las costumbres, en las tecnologías y en las civilizaciones, nos encontramos con que fueron reducidos los cambios en las estructuras sociales y en los sistemas de los incrédulos.

Como remarcamos antes, cierta parte de la sociedad en la que vivimos tiene todas las características de corrupción de los pueblos descritos en el Corán. Al igual que en el caso del pueblo de Tamud, pero en otra dimensión, hoy día también existe una gran cantidad de personas espurias o estafadoras. (También) existe una "comunidad homosexual" que es defendida en cualquier oportunidad que se presente y cuyos miembros no van a la zaga del pueblo de Lot, en donde la corrupción sexual había llegado al extremo. Gran parte de la sociedad esta constituida por gente ingrata y rebelde como la de Saba, desagradecida a pesar de la riqueza otorgada, como la del pueblo de Iram, desobediente y ultrajante como la del pueblo de Noé, desatenta o indiferente respecto a la justicia social como la del pueblo de 'Ad.

Todos esos son signos muy significativos…

Deberíamos tener siempre presente que las diferencias entre unas y otras sociedades en lo que hace al nivel de avance tecnológico o a sus posibilidades potenciales, no son importantes para nada. Nadie puede salvarse de la sanción que determina Dios. El Corán nos recuerda esta realidad: "¿No han ido por la tierra y mirado cómo terminaron sus antecesores? Eran más poderosos, araban la tierra y la poblaban más que ellos. Sus enviados vinieron a ellos con las pruebas claras. No fue Dios quien fue injusto con ellos, sino que ellos lo fueron consigo mismos" (C. 30:9)


NOTAS

1. Max Mallowan, Nuh's Flood Reconsidered, Iraq: XXVI-2, 1964, p. 66.

2. Ibid.

3. Muazzez Ilmiye Cig, Kuran, Incil ve Tevrat'in Sümer'deki Kökleri (Las Raíces del Corán, del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento en Sumeria), 2.b., Istanbul: Kaynak, 1966.

4. Werner Keller, Und die Bibel hat doch recht (La Biblia Como Historia; Una Confirmación del Libro de los Libros), New York: William Morrow, 1964, pp. 25-29.

5. Max Mallowan, Nuh's Flood Reconsidered, Iraq: XXVI-2, 1964, p. 70.

6. Werner Keller, Und die Bibel hat doch recht, New York, W. Morrow, 1964, pp. 23-32.

7. "Kish", Britannica Micropaedia, Volumen 10, p. 893.

8. "Shuruppak", Britannica Micropaedia, Volumen 10, p. 772.

9. Max Mallowan, Early Dynastic Period in Mesopotamia, Cambridge Ancient History 1-2, Cambvridge: 1971, p. 238.

10. Joseph Campbel, Eastern Mythology, p. 129.

11. Bilim ve Ütopya, July 1996, 176. Footnote p. 19.

I Si en el Antiguo Testamento alguien lee los siguientes textos: Génesis 7:4, Génesis 7:12 y Génesis 8:3, tanto de la Biblia Católica como de la Biblia Evangelista (Reina-Valera, edición revisada 1960), puede decir que no encuentra ninguna contradicción como la que señala Harun Yahya cuando indica que en Génesis se dice, por un lado, que la elevación de las aguas duró cuarenta días, mientras que en otra parte se indica que la cantidad de días de la inundación fue de ciento cincuenta días. Pero, desgraciadamente, la contradicción existe y se debe a algo señalado aquí: la manipulación del texto del Antiguo Testamento por parte de los hombres.

Efectivamente, si nos fijamos en lo que dice el "Diccionario Ilustrado de la Biblia", (Editorial Caribe, 1977, Miami, EEUU) el cual se basa en la Biblia de Reina-Valera mencionada, encontramos lo siguiente: "Al cabo de ciento cincuenta días la lluvia cesó (Génesis 8:2)" (pag. 168). Pero si leemos la Biblia de Reina-Valera, no en Génesis 8:2, pues allí dice otra cosa, sino en Génesis 8:3, encontramos: "Y las aguas decrecían gradualmente sobre la tierra; y se retiraron las aguas al cabo de ciento cincuenta días". Lo que dice el "Diccionario Ilustrado de la Biblia" es precisamente lo que señala Harun Yahya, y por lo tanto contradictorio con Génesis 7:4 y 7:12. Además, como vimos, no dicen lo mismo respecto a Génesis 8:2 (u 8:3), la Biblia y el Diccionario referido.

Como es lógico suponer, los autores de ese Diccionario también se han dado cuenta de la contradicción y entonces tratan de explicarla, aunque lo que expresen suene rebuscado o no creíble: "La aparente discrepancia en los datos cronológicos del diluvio desaparecen si entendemos que el final del capítulo 7 del Génesis resume los resultados de los 40 días de lluvias mencionando los 150 días, y el capítulo 8 empieza inmediatamente después de los 40 días, mencionando de nuevo los 150 días. Así, el año (mes de 30 días) y 10 días se divide como sigue:

Llueve por 40 días (7:21).

Aguas crecen y prevalecen (7:24) 110 días. [El texto de la Biblia dice, en cambio, "150 días…….." (pag. 168), es decir, no habla de 40 días por un lado y 110 días por otro]. (Nota del traductor al castellano).

I I Dice el "Diccionario Ilustrado de la Biblia": "Diferentes opiniones se contraponen en cuanto al alcance del diluvio y muchos factores científicos hacen difícil pensar en un diluvio universal….. Además, el lenguaje bíblico bien puede interpretarse en sentido relativo indicando un diluvio local o limitado." (pag. 168).

Sin lugar a dudas, aclaraciones como éstas no hacen más que aumentar el descreimiento en unos y las incoherencias en otros. (Nota del traductor al castellano)

12. Everett C. Blake, Anna G. Edmonds, Biblical Sites in Turkey, Istanbul: Redhouse Press, 1977, p. 13.

13. Werner Keller, Und die Bibel hat doch recht, New York, W. Morrow, 1964, p. 75-76.

14. "Le Monde de la Bible", Archeologie et Histoire, July-August 1993.

15. Werner Keller, Und die Bibel hat doch recht, New York, W. Morrow, 1964, p. 76.

16. Ibid, pp. 73-74.

17. Ibid, pp. 75-76.

18. G. Ernest Wright, "Bringing Old Testament Times to Life", National Geographic, Vol. 112, December 1957, p. 833.

19. Thomas H. Maugh II, "Ubar, Fabled Lost City, Found by LA Team", The Los Angeles Times, 5 Febraury 1992.

20. Kamal Salibi, A History of Arabia, Caravan Books, 1980.

21. Bertram Thomas, Arabia Felix: Across the "Empty Quarter" of Arabia, New York: Schrieber's Sons 1932, p. 161.

22. Charlene Crabb, "Frankincense", Discover, January 1993.

23. Nigel Groom, Frankincense and Myrrh, Longman, 1981, p. 81.

24. Ibid., p.72.

25. Joachim Chwazcza, Yemen, 4PA Press, 1992.

26. Ibid.

27. Brian Doe, Southern Arabia, Thames and Hudson, 1971, p. 21.

28. Ça M'Interesse, January 1993.

29. "Hicr", Islam, Ansiklopedisi: Islam Alemi, Tarihi, Cografya, Etnografya ve Bibliyografya Lugati, (Enciclopedia del Islam: Historia, Geografía, Etnografía y Diccionario de Bibliografía del Mundo Islámico), Vol. 5/1, p. 475.

30. Philip Hitti, A History of the Arabs, London: Mc Millan, 1979, p. 37.

31. "Thamuds", Britannica Micropaedia, Vol. 11, p. 672.

32. Brian Doe, Southern Arabia, Thames and Hudson, 1971, pp. 21-22.

33. Ernst H. Gombrich, Gençler için Kisa Bir Dünya Tarihiçü, (Traducido al turco por Ahmet Mumcu del original alemán, "Eine Kurze Weltgeschichte Für Junge Leser", Dumont Buchverlag, Köln, 1985), Istanbul: Inkilap Publishing House, 1997, p. 25.

34. Ernst H. Gombrich, The Story of Art, London MCML, The Phaidon Press Ltd., p. 42.

35. Eli Barnavi, Historical Atlas of The Jewish People, London: Hutchinson, 1992, p. 4; "Egypt", Encyclopedia Judaica, Vol. 6, p. 481 and "The Exodus and Wanderings in Sinai", Vol. 8, p. 575; Le Monde de la Bible, N° 83, July-August 1983, p. 50; Le Monde de la Bible, N° 102, January-February 1997, pp. 29-32; Edward F. Wente, The Oriental Institute News and Notes, N° 144, Winter 1995; JacquesLegrand, Chronicle of The World, Paris: Longman Chronicle, SA International Publishing, 1989, p. 68; David Ben Gurion, A Historical Atlas of The Jewish People, New York: Windafall Book, 1974, p. 32.

36. http://www2.plaguescape.com / a / plaguescape/

37. "Red Sea", Encyclopedia Judaica, Vol. 14, pp. 14-15.

38. David Ben Gurion, The Jews in Their Land, New York: A Windfall Book, 1974, pp. 32-33.

39. "Seba" Islam, Ansiklopedisi: Islam Alemi, Tarihi, Cografya, Etnografya ve Bibliyografya Lugati, (Enciclopedia del Islam: Historia, Geografía, Etnografía y Diccionario de Bibliografía del Mundo Islámico), Vol. 10, p. 268.

40. Hommel, Explorations in Bible Lands, Philadelphia: 1903, p. 739.

41. "Marib", Islam, Ansiklopedisi: Islam Alemi, Tarihi, Cografya, Etnografya ve Bibliyografya Lugati, Vol. 7, pp. 323-339.

42. Mawdudi, Tefhimul Kuran, Cilt 4, Istanbul: Insan Yayinlari, p. 517.

43. Werner Keller, Und die Bibel hat doch recht, New York, W. Morrow, 1956, p. 207.

44. New Traveller's Guide to Yemen, p. 43.

45. Musa Baran, Efes, pp. 23-24.

46. L. Massignon, Opera Minora, v. III, pp. 104-108.

47. At-Tabari, Tarikh-al Umam.

48. Muhammed Emin.

49. Fakhruddin ar-Razi.

50. De los comentarios de Qadi al-Baidawi, an-Nasafi, al-Jalalayn y at-Tibyan, también Elmalili, Nasuhi Bilmen.

51. Ahmet Akgündüz, Tarsus ve Tarihi ve Ashab-i Kehf (Tarso y la Historia y los Compañeros de la Cueva)



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