HADÎZ Y SUNNA

HADIZ Y SUNNA



        1- La palabra hadîz (en plural, ahâdîz) significaba originalmente información pero se aplica especialmente a breves relatos en los que se cita palabras (qául, un dicho), se describe un acto (fi‘l) o se expone alguna decisión (taqrîr) del Profeta (s.a.s.). También significaba novedad, algo reciente, que sucede en el tiempo, opuesto a antiguo, atemporal (qadîm), diferenciándose así las palabras, actos o decisiones del Profeta, del Corán, cuya naturaleza es eterna -el Corán es Kalâm Qadîm, Discurso fuera del devenir, mientras que el del Profeta es un Kalâm Hadîz, un Discurso surgido en el tiempo-.

   Un hadîz es, por tanto, un breve relato en el que se atribuyen a Sidnâ Muhammad (s.a.s.) palabras, actos o decisiones.

   Por su parte, Sunna significa vía, costumbre, modo. Designa la manera de actuar y conducirse del Profeta (s.a.s.), por tanto, se refiere más a su acción. De la ambigüedad en la definición de Sunna ha resultado que a veces se utilice el término como sinónimo de hadîz o para referirse en exclusiva a los hadices que describen actos del Profeta (s.a.s.). Lo más frecuente es que se utilice en sentido general: es la Tradición que nos ha legado Sidnâ Muhammad (s.a.s.), su modo, que tiene como opuesto la bid‘a, la ruptura con esa Tradición. Por su fidelidad a ella, la ciudad de Medina (al-Madîna al-Munáwwara) se la designó con el apelativo de Dâr as-Sunna (la Casa de la Sunna).

   2- La bid‘a, la ruptura con la Sunna, recibe en el Islam una condena absoluta. El Profeta (s.a.s.) dijo: “Debe rechazarse al que introduzca una novedad en este asunto nuestro (man áhdaza fî amrinâ hâdza mâ láisa minhu fa-huwa radd)”. No obstante, la palabra bid‘a también puede aludir a una novedad positiva que tenga un antecedente importante en la Sunna y que constituya su afianzamiento, y por ello, el Profeta (s.a.s.) también aludió a bid‘as buenas. Como ejemplo de bid‘a positiva se menciona el que ‘Omar decidiera que se realizara en grupo los Tarâwîh de Ramadán. No obstante, el término casi siempre se emplea para designar una alteración censurable que anula o distorsiona una Sunna auténtica.

   La condena sin paliativos a la bid‘a en tanto que alteración de la Sunna despertó en los musulmanes una gran sensibilidad hacia la Sunna: es la forma de imitar al Profeta (s.a.s.), lo que produjo un amplio y escrupuloso movimiento para su salvaguarda y conservación (muhâfaza), puliéndola constantemente de todo lo que se le fuera añadiendo y que podría ser una bid‘a.

   2- Las tres primeras generaciones del Islam (los Sahâba o Compañeros del Profeta (s.a.s.), los tâbi‘în, o discípulos y continuadores de los Sahâba, y los tâbi‘î at-tâbi‘în, los discípulos y continuadores de los tâbi‘în) conforman un grupo al que se llama Sálaf (los Antepasados) caracterizado por su fidelidad escrupulosa a la Sunna. A las generaciones posteriores a ellos se las llama con el nombre genérico de Jálaf (los Sucesores), que con el tiempo fueron perdiendo el espíritu de fidelidad que anidaba en los primeros. Se llama salafismo (salafía) a la referencia constante al Sálaf por parte de autores pertenecientes a esas generaciones posteriores que querían restablecer la pureza del Islam original. El salafismo es la afirmación del valor de la Sunna, pero no hay que confundirlo con el uso abusivo que hacen de él determinados grupos en la actualidad que confunden el amor al Sálaf con una interpretación literalista y cerrada de la Sunna.

 

 

Jábar y Ázar

 

   Otros dos términos técnicos que se emplean en las Ciencias del Hadîz (‘Ulûm al-Hadîz) son jábar y ázar. Ambos se pueden utilizar como simples sinónimos de hadîz (breves relatos de palabras, acciones o decisiones atribuidas al Profeta -s.a.s.-). Pero lo más común es que se hagan las siguientes precisiones.

   1- Jábar significa información, y es una palabra que emplean sobretodo los historiadores y cronistas. En la terminología técnica del hadîz (istilâh al-hadîz) se aplica para designar todo relato que tenga como protagonista al Profeta (s.a.s.) o a alguno de sus Compañeros, es decir, todo hadîz es jábar pero no sucede a la inversa. Por lo general, se emplea más para designar palabras que se atribuyen a un Sahâbi, un Compañero. Existe otro tecnicismo para esto último más preciso: hadîz mawqûf (hadiz detenido, es decir, detenido en el Sahâbi, sin llegar a atribuirse al Profeta (s.a.s.); por suparte, el hadîz elevado hasta el Profeta, es decir, puesto en su boca, se denomina hadîz marfû‘).

   2- Ázar significa vestigio, huella. Se puede aplicar al hadîz y al jábar, pero además engloba las palabras de los continuadores (los tâbi‘în) y los oontinuadores de éstos (los tâbi‘î at-tâbi‘în), y en este último sentido es en el que más se emplea. También existe para ello un tecnicismo más preciso: hadîz maqtû‘, hadiz cortado, que es la frase atribuida a un tâbi‘í y que éste no atribuyó a un Sahâbí.

 

Hadîz Qudsí

 

   En ocasiones, el Profeta (s.a.s.) trasmitía a sus Compañeros palabras que atribuía a Allah pero que nos las definía como Revelación (Wahy), es decir, no tienen la categoría del Corán ni lo sustituyen. Eran, más bien, frases inspiradas, en las que se detecta una profundidad especial que se nota en el estilo, a la vez distinto al del Corán y al de los hadices normales.

   Esos hadices, que comienzan normalmente por la frase: “El Profeta dijo que Allah dijo...” (mientras que el Corán se cita siempre diciendo: “Allah ha dicho...”), son los llamados hadices qudsíes (de Quds, lo Inefable, lo Insondable). También se les llama hadices ilâhíes o rabbâníes, mientras a los hadices del Profeta se les llama hadices nabawíes o hadices sharîf.

   Algunos ‘ulamâ (sabios del Islam) opinan que tanto la expresión como el sentido del hadîz qudsí provienen de Allah, pero la mayoría piensan que el sentido viene de Allah y las palabras son del Profeta (s.a.s.). La definición más aceptada es la siguiente: “El Corán es palabra y significado proveniente de Allah, mientras que en el hadîz qudsí el sentido (ma‘nà) nos viene de Allah, pero el enunciado (lafz) nos viene del Profeta).



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