Del favor y el respeto para con los musulmanes débiles y pobres Los Jardines de los Justos

Del favor y el respeto para con los musulmanes débiles y pobres
Los Jardines de los Justos. Imam Nawawi.

Capítulo XXXII



Sagrado Corán

Dijo Allah, Altísimo sea:

"Ten paciencia en la compañía de los que recuerdan a su Señor mañana y tarde, buscando Su faz y no apartes tus ojos de ellos."

(La cueva /28)


Hadiz:

1. 256.

  De Háriza Ibn Wahbin, Allah esté complacido con él, que oyó decir al Mensajero de Allah, Él le bendiga y le de paz:

"¿Acaso no queréis que os hable de la gente del Jardín?: Todo débil, humilde y despreciado por los demás. Y si jurara por Allah, El le colmaría.

Después dijo: ‘¿Acaso no queréis que os hable de la gente del Fuego?: El inhumano, el ávaro, el engreído’."

Lo relataron Al Bujari y Muslim.


2. 257.

  De Abu Abbas, Allah esté complacido con él, que dijo:

"Un hombre pasó frente al Mensajero de Allah, Él le bendiga y le de paz. Y dirigiéndose a uno que estaba junto a él, le preguntó: ‘¿Qué opinión te merece éste hombre que acaba de llegar?’

Y dijo: Es un hombre de entre los nobles de la gente. Y por Allah, que es merecedor del casamiento cuando solicita esposa; y es digno de ser escuchado cuando intercede por alguien.’

Entonces calló el Mensajero de Allah.

Después pasó otro hombre y le hizo la misma pregunta. ‘¿Qué opinión te merece éste?’

Dijo: ‘¡Oh Mensajero de Allah! Este es uno de los pobres musulmanes. No es merecedor de que la gente lo acepte cuando solicita esposa ni de ser aceptado cuando intercede por alguien. Ni tampoco es digno de ser respetado cuando habla.’

Y dijo el Mensajero de Allah, Él le bendiga y le de paz: ‘Este hombre es mejor que toda la Tierra cubierta de hombres como ese otro que habéis honrado’."

Lo relataron Al Bujari y Muslim.


3. 258.

  De Abu Said al Judrí, Allah esté complacido con él, que dijo el Profeta, Allah le bendiga y le de paz:

"Disputaban el Jardín y el Fuego. Y dijo el Fuego: ‘Conmigo estarán los que coaccionan y subyugan a los demás por su propio capricho. Y también los soberbios.’

Y dijo el Jardín: ‘Y conmigo estarán los débiles y los pobres.’

Y dictaminó Allah entre los dos diciendo al Jardín: ‘Realmente tú eres Mi misericordia y compadezco contigo a quien Yo quiero.’

‘Y tú eres realmente el Fuego de Mi castigo y atormento con él a quien Yo quiero. Y ambos me corresponde a Mí llenarlos’."

Lo relató Muslim.


4. 259.

  De Abu Huraira, Allah esté complacido con él, que dijo el Mensajero de Allah, Él le bendiga y le de paz:

"Realmente el Ultimo Día vendrá el hombre influyente y de cuerpo pesado, pero su peso ante Allah no equivaldrá ni al del ala de un mosquito."

Lo relataron Al Bujari y Muslim.


5. 260.

  Y del mismo se transmitió que dijo:

"El Mensajero de Allah, Él le bendiga y le de paz, había dejado de ver unos dias a una mujer negra o a un joven que solía barrer la mezquita. Preguntó por ella y le dijeron que había muerto. Y preguntó: ‘¿Por qué no me lo habéis comunicado?’

Como si ellos le hubiesen quitado importancia al asunto. Dijo entonces: ‘Guiadme hasta su tumba.’

Así que le condujeron hasta su tumba e hizo oraciones y ruegos por ella. Después dijo: ‘Estas tumbas están llenas de oscuridad y Allah las va a iluminar para ellos con mis oraciones y mis ruegos’."

Lo relataron Al Bujari y Muslim.


6. 261.

  Y del mismo, que dijo el Profeta, Allah le bendiga y le de paz:

"Tal vez se encuentre alguien con aspecto de pobre pero de rango elevado ante Allah, a quien la gente desprecia y echa de todas las puertas, que sería respondido y colmado por Allah, si le hiciese alguna petición o juramento."

Lo relató Muslim.


7. 262.

  De Usama, Allah esté complacido con él, que dijo el Profeta, Allah le bendiga y le de paz:

"Estuve ante la puerta del Jardín[1] y la mayoría de los que entraban en él eran pobres. Y los ricos estaban detenidos, sin que se les permitiera la entrada a aquellos que no habían pagado los derechos obligatorios de Allah, esperando la cuenta y a que se les diera permiso para entrar en el Jardín. Mientras que a la gente del Fuego se le ordenó ir al Fuego.

Y estuve ante la puerta del Fuego y la mayoría de los que entraban eran mujeres (es decir, aquellas que desobedecían a Allah)."[2]

Lo relataron Al Bujari y Muslim.


8. 263.

  De Abu Huraira, Allah esté complacido con él, que dijo el Profeta, Allah le bendiga y le de paz:

"Sólo tres hablaron en la cuna: Jesús, hijo de María.

El personaje de la historia del monje Yuraill, que era un hombre que solía retirarse a una celda para adorar a Allah. Un día llegó su madre a verle para un asunto y estaba rezando y le dijo: ‘¡Oh Yuraill, te habla tu madre!’

Y dijo: ‘¡Oh Señor! Mi madre o mi oración’. Siguió con su oración y la madre se marchó.

Cuando llegó el día siguiente fue a verle de nuevo y sucedió lo mismo. Y al tercer día igual.

Finalmente dijo la madre, enojada: ‘¡Oh Allah, que no muera Yuraill hasta que mire a los rostros de las adúlteras o prostitutas!’

Y la tribu de Israel habló de Yuraill y sus oraciones.

Hubo entonces una mujer prostituta y de ejemplar belleza que dijo: ‘¿Queréis que le ponga a prueba?’

Y se mostró a él, pero sin que éste le prestara atención alguna, sabiendo el perjuicio que le podía ocasionar. Entonces fue ella a exhibirse a un pastor que solía ir a la celda del monje y cohabitaron juntos. De modo que quedó embarazada y cuando dio a luz, dijo: ‘Es de Yuraill.’

Después fueron en busca de él, pidiéndole que bajara de su celda, que derribaron, y luego le golpearon.

Y dijo: ‘¿Qué os pasa, porque me golpeáis?’

Dijeron: ‘Has fornicado con esta prostituta y ha dado a luz de ti.’

Dijo: ‘¿Dónde está el niño?’

Así pues, lo trajeron y luego dijo: ‘Dejadme hasta que pueda rezar.’

Así que rezó y suplicó a Allah. Después salió y fue hasta el niño y pinchándole en el estómago le preguntó: ‘¿Quién es tu padre?’

Dijo: ‘Fulano, el pastor.’

Y fueron todos a Yuraill y empezaron a besarle y a pasarle las manos. Después le dijeron: ‘Te construiremos una celda de oro.’

Dijo: ‘No, volved a hacerla de barro como estaba.’

Y así la hicieron.

Y el tercero fue que estaba una madre dando de mamar a su niño cuando acertó a pasar un hombre de buen aspecto montado sobre un hermoso y ágil animal. Dijo la madre: ‘¡Oh Allah, haz que mi hijo sea como éste!’ Y dejando de mamar, el niño le miró y dijo: ‘¡Oh Allah, no me hagas como él!’ Después volvió al pecho de su madre y siguió mamando. A continuación pasaron cerca de una esclava a la que golpeaban y le decían: ‘Has fornicado y has robado’. Y ella decía: ‘Allah es suficiente para mí y el mejor protector’. Y dijo la madre mirándola: ‘¡Oh Allah, no hagas que mi hijo sea como ella!’

Y el hijo dejó de mamar y la miró diciendo: ‘¡Oh Allah, hazme como ella!’ Y en ese preciso instante empezó a hablar la madre con el niño y el niño con ella. Le dijo la madre: ‘Pasó un hombre de buen aspecto y dije:’¡Oh Allah, haz que mi hijo sea como él!’ Y tú dijiste:’¡Oh Allah, no hagas que sea como él!’ Después pasamos por un lugar donde golpeaban a una esclava y le decían: ‘Fornicaste y robaste’. Y dije: ‘¡Oh Allah, no hagas que mi hijo sea como ella!’ Y tú dijiste: ‘¡Oh Allah, hazme como ella!’

Después dijo el niño: ‘Realmente aquel hombre era un tirano. Y dije: ‘¡Oh Allah, no hagas que sea como él!’ Y éstos decían a la mujer: ‘Has fornicado’, pero realmente no fornicó. ‘Has robado’, pero tampoco robó. Y dije: ‘¡Oh Allah, haz que sea como ella!’."

Lo relataron Al Bujari y Muslim.


Notas del Capítulo XXXII

[1] Referencia a uno de los conocimientos del Profeta, Allah le bendiga y le de paz, acerca del "no visto".

[2] Las mujeres serían mayoría entre la gente del Fuego al principio y finalmente serían mayoría entre la gente del Jardín.

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